
El Arte Detrás de Nuestra Historia
Share
Muchas personas se preguntan el porque los nombres de cada una de las botellas no son para nada comunes, incluso algunas se ríen, algunas otras parecen sorprendidas de escucharlos, pero al escuchar la historia detrás de cada nombre, todo les queda mas claro, que Manos de Calaca no es para nada algo común, y que cada cosa que hacemos es hecha con autenticidad, cuidando cada detalle y siempre contando una historia.
Comenzaremos con nuestra cerveza estrella, Cabezón, a unas personas se les hace una palabra muy fuerte, otras solo tienen una risa nerviosa al escucharla, lo gracioso es la historia detrás, es una historia tan simple que incluso da mas risa escuchar la historia tan breve e inocente que es; La historia comienza así, un día uno de los socios de Manos de Calaca, estaba teniendo una plática con una amiga muy cercana a él, lo cual, ella no dice malas palabras, a lo que el socio quiso decir la palabra “tonto”, solo que fue de esas veces que tienes la palabra en la lengua y nomas no te acuerdas, y su amiga le dice, “¡Cabezón!”, a lo que nomas se escucharon carcajadas y les recuerda tanto esa palabra a ese buen momento, porque “las risas no faltaron”.
Ahora algo un poco más sentimental, seguimos con Belladón; Uno de los socios de Manos de Calaca, tiene una hija, su princesa, la reina de la casa, y si, se llama Bella, así que como todo padre orgulloso de sus hijos, quiso bautizar nuestra cerveza más sofisticada, más única, en su nombre, porque para él, así es su princesa, sutil, pero poderosa, como las cosas que realmente importan en la vida, Belladon no solo lleva su nombre, lleva su esencia, un equilibrio perfecto entre carácter y elegancia en donde en cada sorbo es un homenaje a ella.
Pareciera que vamos en orden hacia la menos breve, pero vaya que la historia de Guladón es corta, y vamos de nueva cuenta con uno de los socios de Manos de Calaca, ¿has escuchado alguna vez la palabra gula?, si no, te la explico nuevamente, según ChatGPT, “se refiere al deseo excesivo e inmoderado de comer o beber”, y bien, regresando al tema de uno de los socios, una de las cosas que le encantan es comer, la comida da vida, sube la serotonina de nuestro cerebro, y el quería plasmar algo de él en una de nuestras cervezas, algo que hablara de ese amor por lo sabroso, por lo que se disfruta sin medida.
Así nació Guladón, una cerveza que celebra el placer sin culpa, el gozo de compartir una buena comida, una buena charla, y una buena vida. Porque a veces, la gula no es pecado... es pasión. Y en cada trago de Guladón, se brinda por eso: por lo que nos hace felices, aunque sea un poquito de más.
Y dejamos para el final, la cerveza reina, Jefezón, nuestro grandioso productor de cerveza estaba probando las diferentes recetas, ya llevaba rato trabajándolas, solo que quiso experimentar un poco con ésta última, ya que quería que fuera algo que imponga presencia.
En el momento que todos la probaron, se voltearon a ver entre todos, pero hubo un silencio y no incómodo, un silencio que dices, “que es esta maravilla”, y uno de los socios sin pensarlo dice, “Esta va a ser la jefa”, y sin pensarlo, nuestro productor de cerveza dijo, “¡La Jefezón!”.
Todos soltaron las carcajadas, esas que hasta el estómago te duele de tanta risa que te dio, y de ahí, ya nadie le quiso cambiar el nombre, era perfecta.
Porque esta cerveza no llega a pedir permiso, llega a decir “aquí estoy”, tiene fuerza, sí, pero también estilo, no es escandalosa, pero tampoco pasa desapercibida. Desde ese día, cada vez que alguien prueba una Jefezón, se recuerda ese momento, de como a veces, las cosas más sobresalientes salen cuando te estas divirtiendo, sin complicarnos tanto, y así es Jefezón, con esencia, fuerza y con historia.
Porque sí, hay muchas cervezas, pero solo una manda.